Algo que nos ocurre a todos es dejarnos engañar por nuestras expectativas, el actualmente llamado “hype” nos hace llegar al cine con una mezcla de nervios e ilusión que poco a poco, y mientras va transcurriendo la cinta, va desapareciendo para dejar paso a la decepción, esa situación podría describir mi visionado de la tan aclamada Nosferatu.
Me considero un gran fan de las películas de terror y también de ese primer cine alemán, que con ingenio y universos imposibles, creaba imágenes y escenas que parecían convertirse en icónicas nada más positivar el negativo, el anuncio de un remake de Nosferatu con aspiraciones artísticas me ilusionó bastante, cuando llegó el día del estreno diversas situaciones personales me hicieron imposible ir al cine por lo que me expuse los siguientes días a comentarios y opiniones varias de prensa, crítica y amigos, lo que no solo hizo aumentar mis ganas de verla si no que también mis esperanzas de ver algo realmente interesante. Por fin llega el esperado día y mi cara al salir del cine lo decía todo; acabo de ver algo realmente infumable.
Poco podemos decir de la historia de Nosferatu, la película no deja de ser esa versión de Dracula de Temu que cambia todos los nombres para no ser denunciada pero que no deja de ser esa historia que hemos visto millones de veces, si te gusta bien y si no te gusta directamente no la vayas a ver, en ese aspecto pocas quejas podemos tener, el problema de la cinta viene desde otro punto de vista, el primero de todo las actuaciones, en las que no se salvan ni las ratas de la plaga.
Actuaciones de chiste, todos los protagonistas exceptuando a Nicholas Hoult parecen querer sobreactuar hasta el extremo, en cierta forma acaban dando vergüenza ajena como en el caso de Aaron Taylor-Johnson que a base de forzar su acento crea a un personaje que roza el ríduclo mientras que Lily-Rose Deep hace que con sus gestos faciales, la muerte de Marion Cotillard en Dark Knight rises sea merecedora de un Oscar, me tuve que aguantar la risa mucho mucho…, como contraposición a esto nos encontramos con la fotografía del film, alabada por muchos como una obra maestra, yo solo vi un tono de gris elevado hasta el exceso, sin contraste, sin blancos y negros que doten de fuerza a esas imágenes de equivocado formato, en definitiva aburrida.
Pero para mi lo peor viene en el montaje, la película se convierte en un sinfín de travellings lentísimos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, zooms hasta fundidos con imágenes quietas que se repiten en exceso y que te hacen tener ganas de preguntarle al director si se perdió alguna clase de cine.
En definitiva Nosferatu 2024 es una película que podéis esperar a ver en streaming sin ningún problema, si no la habéis visto, no os preocupéis no os habéis perdido nada, poned Filmin y os veis la original.
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